EL NIÑO CON NECESIDADES EDUCATIVAS ESPECIALES Y EL ÁREA DE EDUCACIÓN ARTISTICA

El Área de Educación Artística, junto a las cuatro disciplinas que la componen y tal como está expresada en la Ley Federal de Educación, podría transformarse, de ser bien entendida y correctamente utilizada, en la más importante herramienta de aprendizaje para el trabajo cotidiano dentro y fuera del aula, no sólo al interior de la escuela especial sino que, también, en la escuela común. Pero sucede que, majaderamente, se la continúa viendo y aplicando únicamente como una instancia de entretención, dispersión, de construcción liviana o para adornar fiestas patrióticas y actos escolares. Es decir, se la sigue considerando un área para "hacer", a diferencia de las "otras" que son calificadas como áreas para "pensar". Y así, pues, con este imaginario tan mezquino y empobrecido de la educación seguimos trabajando y fragmentando el conocimiento, sin detenernos en buscar los puntos de contacto interáreas o en las posibilidades intracontenidos que ofrece el Área de Educación Artística, aunque en los C.B.C se especifique y promueva lo contrario:

"La educación artística asegura un proceso en el que se involucra lo sensorial, lo emocional, lo afectivo y lo intelectual, dado que en todo entrenamiento artístico se compromete la percepción, el pensamiento y la acción corporal, desencadenando mecanismos que expresan distintas y complejas capacidades, entre las cuales desempeña un papel importante la imaginación creadora".(MCyE de la Nación. 1996)

El Área de Educación Artística cumple un rol fundamental dentro de la currícula educativa. Es un error, muy frecuente es nuestras escuelas, usarla tan sólo para que el niño se "distraiga", se distienda o que construya "algo"(cualquier cosa), cante (un repertorio gastado, a veces aburrido y otras tantas poco creativo) o pinte (sin una consigna clara, en honor de la mal llamada "libertad" de expresión), por el sólo hecho de "hacer para mostrar"; es decir, viendo el trabajo del niño como un producto final y no apuntando a lo más importante: los procesos que ello involucra. Edgar Morin, dice:

"El pensamiento que aísla y separa tiene que ser reemplazado por el pensamiento que distingue y une" (Morin, 1999.)

Quizás esta reflexión pueda parecer demasiado drástica, sin embargo, en la Escuela Especial todo lo anterior puede resultar mucho más dramático, todavía, al no haber tomado, por años, conciencia de la importancia y significatividad del arte en la educación, ya sea por desinformación, facilismo o por un desconocimiento generalizado acerca de los innumerables beneficios de los lenguajes del arte y del área en cuestión como una elemental herramienta para la apropiación, construcción, modificación y posterior transferencia de los más diversos saberes.

Cuando tenemos asignaturas que fomentan en el niño el crecimiento integral a partir del goce espiritual y estético, como son la música, la plástica, el teatro y los títeres y la expresión corporal, estamos, entonces, ante disciplinas que no promueven solamente el "hacer" por el hacer mismo, sino que estamos frente a un grupo de materias que propician, sin embargo, algo más significativo que el simple "hacer": el "hacer perceptivo".

Y para ello, para poder alcanzarlo en plenitud, el niño tendrá que poner en juego su aparato intelectual y emocional, lo perceptivo y lo sensitivo. Todo al mismo tiempo. 
El Área de Educación Artística, tal como está planteada en los diseños curriculares jurisdiccionales, puede servirle a un niño con capacidades diferentes, y más específicamente a un discapacitado intelectual, como un único espacio en donde sus contenidos, por ser tan amplios y ricos en actividades, tanto individuales como grupales, le permitan jugar nuevos roles, compartir, comunicarse y expresarse de maneras muy diversas, ampliando sus destrezas, sensaciones, emociones y percepciones, que son los aspectos más significativos para el ser humano y, a la vez, construir el conocimiento de una manera menos formal, pero mucho más efectiva. 
Esto debería motivarnos a dejar de lado, a replantearnos la nociva fragmentación del conocimiento con que históricamente ha estado marcado nuestro sistema educativo y que aún persiste, y habrá que buscar todas las variables para enseñar desde un horizonte de totalidad, en donde interdisciplina y globalización estén al servicio de la educación en una planificación precisa y armoniosa entre docente y alumno, entre docente- docente y entre institución y docente. 
La creatividad en el aula debe partir del propio maestro. Es él quien tiene, primeramente, la obligación de buscar y agotar todas las variables a su alcance. No podemos seguir dándole al niño el conocimiento fraccionado y menos a un niño con NEE, quien muchas veces, o generalmente, no puede relacionar, por sí mismo, los saberes. El espistemólogo francés, Edgar Morin, nos dice:

"[…]tenemos que pensar el problema de la enseñanza por una parte, a partir de la consideración de los efectos cada vez más graves de la compartimentación de los saberes y de la incapacidad para articularlos entre sí y, por otra parte, a partir de la consideración de que la aptitud para contextualizar e integrar es una cualidad fundamental del pensamiento humano que hay que desarrollar antes que atrofiar". (Morin, 1999.)


Teniendo en cuenta lo dicho hasta aquí, no es una casualidad, entonces, que importantes pedagogos e investigadores, como es el caso de María Montessori, Lev Vigotski, Herberd Read, Viktor Lowenfeld o Edgar Willems le dieran a la Educación por el Arte un lugar de privilegio dentro de los principios educativos. En nuestro país, podemos citar los aportes Olga y Leticia Cossettini, Frances Wolf, María Fux, Patricia Stokoe, Roberto Vega y Berta Nun de Negro, entre otros exponentes.
Finalmente, y para concluir este resumen, cuando desde educación se está constantemente promoviendo la integración del niño con NEE a la escolaridad común, el Área de Educación Artística se convierte, igualmente, en el mejor vehículo y en un puente insoslayable de interacción para llevar a cabo, y tal vez con mayor éxito que desde otras áreas, la tan mentada integración educativa, por no presuponerle al niño discapacitado un techo hasta donde llegar con sus conocimientos previos o la incorporación de nuevos aprendizajes y adquisición de valiosas destrezas y habilidades; por lo tanto, experimentará un fuerte crecimiento intelectual y tomará confianza en sus posibilidades, favoreciendo su autoestima. Pero, al mismo tiempo, al niño de escuela común le sirve todo esto para estrechar nexos, vinculándose activamente con la diferencia, con los distintos "tiempos" y para convivir en idénticos espacios y compartirlos, aprendiendo acerca de la tolerancia y el respeto mutuo; es decir, incorporará nuevos valores, normas y actitudes, claves de una educación en y para la democracia.
El Área de Educación Artística nos permite ofrecerle al Niño con Necesidades Educativas Especiales, una educación novedosa, participativa e integral.